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Guía para trabajar con un profesional web sin complicaciones

Crear una página web no consiste solamente en diseñar una página bonita, subir algunas fotografías y publicarla.

Detrás de un sitio web existen dominios, cuentas, contraseñas, servicios de hosting, correos, herramientas de Google, respaldos, accesos y muchas otras piezas que normalmente el cliente no ve.

Y aquí aparece un problema bastante común: muchas veces un proyecto web se complica no por el desarrollo de la página, sino porque nadie se preocupó de ordenar esas piezas desde el principio.

Esta guía está pensada para quienes están por crear una página web, renovar la que ya tienen o comenzar a trabajar con un profesional web.

La idea no es que tengas que convertirte en experto en tecnología. Todo lo contrario.

Se trata de que sepas qué deberías tener bajo control, qué información conviene preparar y cómo trabajar con un profesional de forma segura y ordenada.

Porque una buena relación profesional no debería depender de contraseñas compartidas, cuentas personales o información que solamente una persona conoce.

Antes de comenzar: prepara tu negocio

Antes de comenzar un proyecto web hay algunas cosas que conviene ordenar. No necesitas tener todo resuelto ni saber exactamente cómo se construirá tu página. Pero sí es importante identificar las herramientas que forman parte de tu presencia digital y quién tiene acceso a ellas.

Define quién es dueño de tus cuentas

Tu página web es solamente una parte de tu presencia digital. También puedes tener:

  • Un dominio.
  • Un servicio de hosting.
  • Correos corporativos.
  • Google Analytics.
  • Google Search Console.
  • Google Business Profile.
  • Meta Business.
  • Redes sociales.
  • Sistemas de reservas o formularios.
  • Herramientas de email marketing.
  • Plataformas de pago.

Todas estas cuentas forman parte de tu negocio.

Por eso, una buena práctica es que la propiedad de las cuentas permanezca en manos del negocio, aunque otra persona se encargue de administrarlas.

Tu diseñador, desarrollador o agencia puede necesitar acceso para trabajar, pero eso no significa que tenga que ser el propietario de esas cuentas.

No mezcles todo con tu correo personal

Es muy habitual comenzar un negocio utilizando el mismo Gmail que llevas años usando para todo.

Al principio funciona perfectamente.

El problema aparece cuando ese correo termina conectado a:

  • El dominio.
  • El hosting.
  • WordPress.
  • Google Business.
  • Analytics.
  • Search Console.
  • Redes sociales.
  • Servicios de pago.

Con el tiempo, tu correo personal puede terminar siendo la llave de prácticamente todo tu negocio.

No significa que tengas que crear diez correos distintos.

Pero sí conviene pensar qué cuentas deberían estar asociadas a la empresa y cuáles deberían seguir siendo personales.

Por ejemplo, dependiendo del tamaño del negocio, puedes utilizar direcciones como:

contacto@tudominio.cl
soporte@tudominio.cl
administracion@tudominio.cl

Lo importante es que exista una separación clara entre tu identidad personal y la administración del negocio.

Accesos y contraseñas: trabaja con permisos, no con confianza ciega

Este es probablemente uno de los puntos más importantes de toda la guía.

Cuando contratas a alguien para trabajar en tu página, es posible que necesite acceder a varias herramientas.

Eso no significa que tengas que entregarle tu contraseña principal.

No entregues tu contraseña personal

Si un profesional necesita entrar a WordPress, hosting o alguna otra plataforma, lo ideal es crearle un usuario propio siempre que la herramienta lo permita. Por ejemplo:

Propietario: tú
Administrador: profesional web

De esta manera, cada persona utiliza sus propias credenciales. Cuando el proyecto termina, ese acceso puede mantenerse si existe un servicio de soporte, modificarse o eliminarse.

Cada persona debería tener su propio acceso

Compartir una misma cuenta entre varias personas genera un problema sencillo: después nadie sabe quién hizo qué. Si cinco personas utilizan el mismo usuario y contraseña, es imposible saber quién realizó un cambio determinado.

Además, cuando una persona deja de trabajar contigo, tendrías que cambiar una contraseña que probablemente siguen utilizando otras personas. Los accesos individuales hacen que todo sea mucho más sencillo.

¿Y si la plataforma no permite crear usuarios?

Puede ocurrir. En ese caso, evita compartir una contraseña que también utilices en otros servicios.

Nunca debería ser la misma contraseña de tu correo, redes sociales, banco u otras cuentas importantes.

Crea una contraseña exclusiva para ese servicio y, cuando deje de ser necesario compartirla, cámbiala.

Tu profesional web debería tener acceso, no propiedad

Hay una diferencia importante entre ambas cosas.

Dar acceso no significa entregar la propiedad.

Un profesional puede registrar configuraciones, desarrollar tu página, administrar WordPress o configurar herramientas de Google. Pero al terminar el proyecto deberías seguir teniendo acceso a todo.

Dar acceso no es entregar la propiedad: propietario versus administrador

El dominio debería estar bajo tu control

El dominio es una de las piezas más importantes de tu negocio digital.

Si tienes tumarca.cl, por ejemplo, ese dominio debería estar registrado correctamente y bajo una cuenta que puedas controlar.

Esto es especialmente importante cuando trabajas con proveedores que ofrecen "dominio + hosting + página web" como un paquete.

No hay nada malo en contratar un servicio así.

Lo importante es saber a nombre de quién está registrado el dominio y quién puede administrarlo.

Lo mismo aplica a las demás herramientas

Si una agencia crea tu Google Analytics, Search Console o Business Profile, deberías poder acceder posteriormente a esas cuentas.

El proveedor puede ayudarte a administrarlas.

Pero si algún día decides cambiar de profesional, no deberías perder tus datos ni comenzar nuevamente desde cero.

Esto lo viví de cerca con ABCIS: llegaron después de que su desarrollador anterior desapareció, dejándolos sin control de su propio sitio. Reconstruir esa confianza fue tan importante como reconstruir la página.

Dominio y DNS: esa parte invisible que hace funcionar tu web

Hay una pieza que muchos clientes escuchan por primera vez cuando crean una página web: el DNS.

No necesitas entender técnicamente cómo funciona para administrar un sitio, pero sí conviene saber qué papel cumple.

El DNS ayuda a indicar dónde debe buscarse tu página cuando alguien escribe tu dominio en el navegador.

Por eso, cuando cambias de hosting o de proveedor, puede ser necesario modificar determinados registros DNS.

Dominio y DNS: la parte invisible que hace funcionar tu web

Antes de terminar un proyecto, verifica que el dominio apunte correctamente

Si tu página está alojada en un nuevo servidor, pero el dominio todavía apunta al servicio anterior, pueden aparecer problemas.

Por eso conviene comprobar:

  • Que el dominio sea el correcto.
  • Que los DNS estén configurados correctamente.
  • Que el sitio cargue con y sin www, según corresponda.
  • Que HTTPS funcione correctamente.
  • Que el correo del dominio siga funcionando después de los cambios.

Si tienes un dominio .cl

En Chile, los dominios .cl se gestionan a través de NIC Chile.

Es importante saber quién tiene acceso a la cuenta donde se administra el dominio y mantener actualizados los datos de contacto.

No necesitas ser experto en DNS.

Pero sí deberías saber dónde está tu dominio y quién puede modificarlo.

No olvides la renovación de tu dominio

Parece algo básico, pero puede convertirse en un problema enorme.

Un dominio que expira puede dejar de funcionar y afectar directamente a:

  • Tu página web.
  • Tus correos corporativos.
  • Campañas publicitarias.
  • Material impreso.
  • Redes sociales.
  • Clientes que intenten encontrarte.

Cuando sea posible, activa la renovación automática y mantén actualizados los datos de contacto asociados al dominio.

Además, es buena práctica saber cuándo vence.

No necesitas estar revisándolo todos los días. Basta con tenerlo registrado y recibir correctamente las notificaciones de renovación.

Copias de seguridad: tu página también necesita respaldo

Una de las cosas que más se subestima en un proyecto web son los backups.

Hasta que ocurre un problema.

Una actualización puede fallar. Un plugin puede generar un conflicto. Un error humano puede borrar información. Un ataque puede comprometer el sitio.

Y cuando sucede, la diferencia entre un problema menor y una verdadera crisis puede ser simplemente tener un respaldo disponible.

No confíes solamente en que "el hosting tiene backups"

Muchos servicios de hosting ofrecen copias de seguridad.

Eso es bueno.

Pero conviene saber:

  • Con qué frecuencia se realizan.
  • Cuánto tiempo se conservan.
  • Si puedes restaurarlas.
  • Qué información incluyen.
  • Dónde se almacenan.

Idealmente, deberías contar con algún respaldo independiente del servidor.

Porque si el único backup está en el mismo lugar donde ocurrió el problema, puede que no sea suficiente.

Guarda una copia en otro lugar

Dependiendo del proyecto, puedes conservar una copia de los archivos y base de datos en un almacenamiento externo o servicio de nube.

No necesitas convertir esto en un proceso complicado.

Lo importante es tener una respuesta para una pregunta sencilla:

¿Qué hacemos si mañana nuestra página deja de funcionar?

Si nadie sabe responderla, falta preparar un plan de recuperación.

Seguridad: las contraseñas son solo el comienzo

Tener una contraseña segura es importante, pero la seguridad de una página web no termina ahí.

Mantén actualizado el software

Si utilizas WordPress, por ejemplo, existen diferentes componentes que deben mantenerse actualizados:

  • WordPress.
  • Plugins.
  • Temas.
  • Herramientas de seguridad.
  • Componentes del servidor.

Las actualizaciones no deberían hacerse de manera irresponsable ni simplemente presionando "actualizar todo".

Antes de realizar cambios importantes, conviene contar con un respaldo y revisar que las actualizaciones sean compatibles.

Utiliza HTTPS

Cuando visitas una página y ves https:// junto al dominio, significa que la conexión utiliza cifrado mediante un certificado SSL/TLS.

Actualmente, HTTPS debería considerarse un estándar básico para cualquier sitio web.

No solamente aporta seguridad. También evita que el navegador muestre advertencias que pueden generar desconfianza en los visitantes.

Activa la autenticación en dos pasos

En las cuentas importantes, activa 2FA siempre que esté disponible. Especialmente en:

  • Correo.
  • Dominio.
  • Hosting.
  • Google.
  • WordPress.
  • Meta.
  • Herramientas administrativas.

La autenticación de dos factores agrega una capa adicional de protección incluso si una contraseña termina siendo comprometida.

Aprende a reconocer intentos de phishing

No todos los problemas de seguridad vienen de un ataque sofisticado.

A veces comienza con un correo aparentemente normal:

"Tu dominio está por vencer."

"Tu cuenta necesita verificación."

"Se detectó un problema con tu página."

Antes de hacer clic, revisa quién envió el mensaje y hacia dónde apunta el enlace.

La seguridad también depende de las personas que administran el negocio.

Durante el proyecto: la organización también importa

Una página web puede estar técnicamente bien construida y aun así convertirse en un proyecto lento si la comunicación no está organizada.

Entrega los contenidos con anticipación

Antes de comenzar, intenta reunir:

  • Logo.
  • Fotografías.
  • Textos.
  • Descripción de servicios.
  • Información de contacto.
  • Horarios.
  • Redes sociales.
  • Precios, si corresponde.
  • Datos legales o comerciales que deban aparecer.

No necesitas que todo esté perfecto.

Pero mientras más claro esté el material inicial, menos tiempo se pierde esperando información.

Define quién toma las decisiones

Si participan varias personas en el proyecto, define quién será la persona responsable de aprobar los cambios.

Esto evita que una misma sección tenga tres opiniones diferentes y que el profesional tenga que esperar una aprobación definitiva.

Agrupa tus comentarios

En lugar de enviar diez mensajes durante el día, intenta agrupar las observaciones. Por ejemplo:

Página de inicio

  1. Cambiar fotografía.
  2. Modificar título.
  3. Agregar botón de WhatsApp.
  4. Revisar información de contacto.

Es mucho más fácil para ambas partes trabajar de esta manera.

No hagas cambios directamente en producción sin saber qué estás modificando

Este punto es especialmente importante cuando el cliente tiene acceso administrativo a su página.

Tener acceso no significa que debas modificar cualquier cosa.

Instalar un plugin, cambiar una configuración, eliminar un elemento o modificar determinados archivos puede afectar el funcionamiento del sitio.

Si no sabes qué hace una configuración, pregunta antes de modificarla.

Y desde el lado del profesional, antes de realizar cambios importantes debería existir un respaldo y un procedimiento para volver atrás si algo falla.

¿Y el hosting? No mires solamente el precio

El hosting es donde vive tu página web.

Por eso, elegirlo únicamente porque es el más barato puede ser un error.

Más importante que pagar poco es saber:

  • Qué recursos tienes disponibles.
  • Qué soporte ofrece.
  • Cómo funcionan sus respaldos.
  • Qué tan fácil es escalar.
  • Qué ocurre cuando existe una caída.
  • Cómo puedes contactar al proveedor.

Para un sitio pequeño, probablemente no necesitas un servidor extremadamente potente.

Pero sí necesitas un servicio que sea adecuado para el tipo de página que tienes y que permita crecer cuando sea necesario.

El soporte también es parte del servicio

Cuando una página deja de funcionar, no importa demasiado que el hosting haya sido barato.

Lo importante es poder conseguir ayuda.

Por eso conviene revisar qué canales de soporte ofrece el proveedor y cuáles son sus condiciones de atención — es justamente el tipo de acompañamiento que trato de sostener en cada proyecto de desarrollo web que entrego.

Cuando el proyecto termina: haz una revisión final

Publicar la página no debería ser el último paso.

Antes de cerrar el proyecto, revisa que todo esté ordenado.

Deberías saber dónde está cada cosa

Idealmente deberías poder responder:

  • ¿Dónde está registrado mi dominio?
  • ¿Dónde está alojada mi página?
  • ¿Quién tiene acceso?
  • ¿Quién es el propietario?
  • ¿Dónde están mis respaldos?
  • ¿Quién administra Google Analytics?
  • ¿Quién administra Search Console?
  • ¿Quién administra Google Business Profile?
  • ¿Cuándo vencen mis servicios?
  • ¿Quién me puede ayudar si tengo un problema?

Si no puedes responder varias de estas preguntas, probablemente todavía queda algo por ordenar.

Revisa los accesos de antiguos colaboradores

Cuando termina una relación profesional, revisa quién mantiene acceso a tus herramientas.

Si alguien ya no necesita entrar, elimina o desactiva su usuario.

Si tuviste que compartir una contraseña durante el proyecto, considera cambiarla.

Esto es especialmente importante cuando han participado varias personas o proveedores.

El profesional también tiene responsabilidades

Estas buenas prácticas no deberían recaer únicamente sobre el cliente.

Un buen profesional web también debería preocuparse de trabajar de forma ordenada. Por ejemplo:

  • Pedir solamente los accesos que necesita.
  • Utilizar usuarios individuales cuando sea posible.
  • Proteger las credenciales recibidas.
  • Explicar qué permisos necesita y para qué.
  • No quedarse con la propiedad de las cuentas del cliente.
  • Informar cambios importantes.
  • Mantener respaldos cuando corresponda.
  • Entregar los accesos al finalizar el proyecto.
  • Dejar claro qué incluye el soporte posterior.
  • Avisar sobre renovaciones o servicios que puedan afectar el funcionamiento del sitio.

La relación funciona mejor cuando ambas partes entienden sus responsabilidades.

Checklist final antes de dar por terminado tu proyecto web

Checklist final antes de dar por terminado tu proyecto web

Antes de cerrar un proyecto, revisa:

  • Tengo acceso al dominio.
  • Sé quién es el propietario del dominio.
  • Tengo acceso al hosting.
  • Sé quién tiene permisos administrativos.
  • Tengo acceso a mi página web.
  • Mis contraseñas principales no fueron compartidas innecesariamente.
  • Los colaboradores tienen usuarios propios cuando es posible.
  • Tengo acceso a Google Analytics.
  • Tengo acceso a Google Search Console.
  • Tengo acceso a Google Business Profile.
  • Sé dónde están las copias de seguridad.
  • Sé cuándo vencen el dominio y otros servicios importantes.
  • HTTPS está funcionando correctamente.
  • La información de contacto de mi página está actualizada.
  • Revisé quién mantiene acceso después del proyecto.
  • Sé a quién contactar si necesito soporte.

Tu web debería ser tuya y estar bajo tu control

Trabajar con un profesional web debería hacerte la vida más fácil, no crear una dependencia que después sea difícil de resolver.

Tu diseñador puede diseñar tu página.

Tu desarrollador puede construirla.

Tu agencia puede administrarla.

Tu proveedor de hosting puede mantener el servidor.

Pero tu negocio sigue siendo tuyo.

Por eso, desde el principio conviene mantener clara la propiedad de las cuentas, organizar los accesos, proteger las contraseñas, realizar respaldos y saber dónde está cada pieza de tu presencia digital.

No necesitas convertirte en experto en tecnología.

Solo necesitas tener suficiente información para no perder el control de algo que es importante para tu negocio.

Y cuando esto está bien organizado desde el principio, trabajar con un profesional web se vuelve mucho más simple para todos.

Si quieres partir con un diagnóstico claro de cómo está hoy tu sitio antes de decidir cualquier cambio, puedes revisar mi diagnóstico inicial.

Preguntas frecuentes

¿Necesito convertirme en experto en tecnología para seguir esta guía?

No. La idea no es que aprendas a programar ni a administrar servidores. Solo necesitas saber qué deberías tener bajo control, qué información conviene preparar y cómo trabajar con un profesional de forma segura y ordenada.

¿Qué hago si una plataforma no permite crear usuarios separados?

Puede pasar. En ese caso, evita compartir una contraseña que también uses en otros servicios — nunca la misma de tu correo, redes sociales o banco. Crea una contraseña exclusiva para ese servicio y cámbiala cuando deje de ser necesario compartirla.

¿Debería tener acceso a mi propio dominio?

Sí, siempre. El dominio es una de las piezas más importantes de tu negocio digital y debería estar registrado bajo una cuenta que puedas controlar, aunque tu profesional web se encargue de administrarlo día a día.

¿Qué reviso cuando termina el proyecto con mi profesional web?

Deberías poder responder dónde está tu dominio, dónde está alojada tu página, quién tiene acceso, dónde están tus respaldos y a quién contactar si tienes un problema. Si no puedes responder varias de estas preguntas, probablemente todavía queda algo por ordenar.

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